La última oración que rezaron las monjas mártires de Yemen antes de ser ejecutadas



ChurchPOP - noviembre 12, 2018


El 4 de marzo del 2016 hubo un terrible ataque contra una comunidad de las Misioneras de la Caridad en África.

El lugar funcionaba como un hogar para ancianos y discapacitados en Adén, Yemen. Terroristas islámicos atacaron el lugar con armas de fuego, asesinaron a 16 personas, incluyendo a 4 religiosas, y se llevaron secuestrado a un sacerdote.

Las misioneras asesinadas fueron identificadas como las hermanas Anselm, Judith, Marguerita y Reginette.

Mons. Paul Hinder, Vicario Apostólico del sur de Arabia, aseguró entonces que “las Misioneras de la Caridad murieron como mártires: como mártires de la caridad, como mártires porque fueron testigos de Cristo y compartieron la suerte de Jesús en la Cruz”.

Fue él quien relató que las hermanas siempre rezaban una cierta oración justo antes del desayuno, y que, dado el momento del ataque, fue su última oración:
“Señor, enséñame a ser generosa.
Enséñame a servirte como te mereces;
dar y no contar el costo,luchar y no prestar atención a las heridas
trabajar y no buscar descanso
trabajar y no pedir recompensa”

Que Dios nos conceda a todos la gracia de tener tal fe y de estar listos para morir por Cristo como lo hicieron las hermanas.


Esta es una de las cartas enviadas por las religiosas cuando ya había estallado el conflicto en el país musulmán, donde las mártires comparten su preocupación por los ancianos del albergue y cuentan que con “abandono total” se postraban ante el Señor en el Santísimo Sacramento cuando había bombardeos.

Cada vez que los bombardeos se hacen pesados nos arrodillamos delante del Santísimo expuesto, implorando a Jesús misericordioso que nos proteja y también a nuestros pobres, y conceda la paz a esta nación. 

No nos cansamos de llamar al corazón de Dios confiando que habrá un final a todo esto. Mientras la guerra continúa nos encontramos calculando cuánta comida podrá ser suficiente”, relata la carta enviada a sus hermanas en Roma (Italia).

La carta es de junio de 2015 y el contenido fue revelado por la hermana Serena en una entrevista con el canal de la Conferencia Episcopal Italiana TV2000.

En la entrevista difundida el 12 de marzo de 1916, la religiosa señaló que “por aquel amor y corazón de madre que tenían”, las hermanas en Yemen “no podían abandonar a los pobres que amaban y en los cuales se identificaban. Querían compartir sus alegrías y sufrimientos y permanecer con ellos hasta el final”.

“Hemos encontrado en estos días una carta de ellas y releyéndola hemos comprendido ahora un significado mucho más profundo y diverso a la luz de estos últimos hechos”, explicó la hermana Serena.

En el texto, las religiosas escriben que “los bombardeos continúan, los disparos son de todos lados y tenemos harina solo para hoy. ¿Cómo haremos para saciar mañana a nuestros pobres? Con confianza amorosa y abandono total, nosotras cinco corremos hacia nuestra casa de acogida, también cuando el bombardeo es fuerte. Nos refugiamos a veces bajo los árboles pensando que esta es la mano de Dios que nos protege”.

Y después corremos de nuevo velozmente para alcanzar a nuestros pobres que nos esperan serenos. Son muchos ancianos, algunos no ven, otros con discapacidad física o mental. Rápido iniciamos nuestro trabajo limpiando, lavando, cocinando, utilizando los últimos sacos de harina y las últimas botellas de aceite, precisamente como la historia del Profeta Elías y la viuda”.


Sin embargo, pese a la adversidad, las Misioneras de la Caridad recuerdan a sus hermanas que “Dios nunca se deja ganar en generosidad, siempre y cuando nos quedamos con él y sus pobres. Cuando los bombardeos son pesados, nos escondemos debajo de las escaleras, las cinco siempre unidas. Vivimos juntas, morimos junto con Jesús, María y nuestra Madre”.

El asesinato de las religiosas), ocurrió el 4 de marzo de 1916. Ese día un grupo de terroristas musulmanes ingresaron al convento y al albergue de ancianos y discapacitados. Murieron las cuatro misioneras junto a otras 12 personas.

Ese día también desapareció el sacerdote salesiano Tom Uzhunnalil.


Este el rostro de las hermanas
Hermana Anselm. Ella era de Ranchi, India, nació en 1956. El 8 de mayo habría cumplido 60 años de edad.

Hermana Anselm
La Hermana Judith era de Kenia, nació el 2 de febrero de 1975. Tenía 41 años de edad.



La Hermana  Margarita era de Ruanda. Nació el 29 de abril de 1971. Tenía 44 años de edad.
Hermana Anselm

La Hermana Reginette nació en 1983 en Ruanda. Era la más joven.
Hermana Anselm

Ellas estaban a cargo del albergue con la hermana Sally, la superiora que se salvó y fué evacuada. Atendían a unos 60 pacientes ancianos. Todos muy pobres y de todas las religiones. Sus colaboradores eran de Yemen, Etopía y Eritrea.

El viernes 4 de marzo de 1916, un grupo de terroristas musulmanes ingresaron al convento de las hermanas en Aden (Yemen) y asesinaron a cuatro de ellas, así como a doce trabajadores y voluntarios del albergue para ancianos y discapacitados. Según informó el Vicariato, el albergue está ahora a cargo del gobierno con la ayuda de voluntarios, estudiantes y jóvenes.

Mons. Paul Hinder, Vicario Apostólico de Arabia del Sur, afirmó que "no hay duda que las hermanas han sido víctimas de odio contra nuestra fe” y murieron como mártires. Yemen, país de inmensa mayoría musulmana y donde los católicos son menos de 4.000 personas, vive una guerra civil entre la guerrilla chiita de los hutíes y el gobierno sunita, apoyado por una coalición encabezada por Arabia Saudita.